5 conceptos importantes a tener en cuenta antes de utilizar un servicio online de impresión/revelado

Impresión Aluminio Dibond

Ya sea para imprimir nuestras fotos, mandarlas a revelar a un servicio externo o crear un álbum digital (porfolio o encargo de clientes) con varias fotos, surge siempre la duda de si es necesario editar o preparar las imágenes de algún modo especial para obtener el resultado deseado en términos de la fidelidad en reproducción de color, nitidez, recorte, presentación. El objetivo de tod@ fotógraf@ exigente es que el resultado revelado/impreso en papel o en el soporte deseado se corresponda con lo que hemos editado y visto en nuestro monitor.

Si dejamos al criterio del laboratorio el procesamiento de los datos, es decir, que se apliquen correcciones de imagen de forma automática si son necesarias, parece obvio que el resultado no va necesariamente a satisfacer a todo el mundo por igual. Si, por el contrario, no queremos jugárnosla y preferimos controlar todo el proceso, es necesario, como mínimo, atender a las especificaciones técnicas que nuestro proveedor de impresión o revelado indique para garantizar una fidelidad de color óptima (espacio de color, resolución en ppp, tamaño de archivo, etc.), además de usar otros recursos disponibles para comprobar en pantalla si se producen cambios significativos al aplicar el perfil de color del papel o soporte de impresión en cuestión.

En ocasiones, por desconocimiento, pereza o prisa, se exportan los archivos para su impresión sin haber verificado nada confiando en que nuestra impresora, imprenta o laboratorio fotográfico reproduzca exactamente los valores cromáticos con los que, a nuestro juicio, hemos trabajado. Sobre todo, cuando se trata de servicios externos, nos podemos llevar una desagradable sorpresa tras unos días de espera cuando constatemos que el revelado o la impresión no se corresponde con lo enviado (aunque solo sean matices).

1. Calibración del monitor

Actualmente, existen varias soluciones para calibrar el monitor debidamente y la que escojamos va a depender seguramente del presupuesto del que dispongamos.

En el mercado, vamos a encontrar espectómetros desde 200 € que podrán interpretar los valores cromáticos que desprende la pantalla y ajustarlos en función de nuestras necesidades. También existen centros de gestión de color y tiendas especializadas que nos pueden prestar el equipo o directamente asesorarnos sobre estas cuestiones.

Saal Digital, por ejemplo, facilita en su web de perfiles ICC ajustes recomendados para el monitor si se van a utilizar sus servicios:

  • Luminosidad: 90 – 120 candelas por metro cuadrado
  • Temperatura de color: 5.000 Kelvin (D50)
  • Valor de gamma: 2,2

Además, ofrece una forma gratuita de comprobar si hay alguna variación entre lo visto en pantalla y una copia impresa de prueba que envía de forma gratuita a sus clientes.

Resulta interesante realizar una prueba de este tipo antes de imprimir con un proveedor como Saal Digital para verificar cómo interpreta nuestro monitor los colores de un archivo en contraste con el revelado de ese archivo en papel fotográfico. De poco nos sirve trabajar una imagen con esfuerzo para su impresión si los colores que el dispositivo de salida (monitor) nos muestra no son realmente los valores que estamos visualizando.

2. Espacios de color

Desde el momento en que vamos a capturar un momento con nuestra cámara, es necesario preguntarse qué tipo de dispositivo de salida queremos para la imagen: ¿vamos a publicar la imagen en una web?, ¿vamos a abrirla en un iPad?, ¿vamos a revelarla en papel fotográfico? No olvidemos que el espacio de color que hayamos configurado en nuestra cámara va a determinar luego los cambios que tendremos que efectuar para que el color se interprete correctamente en el espacio de salida. Si, por ejemplo, vamos a maquetar un álbum digital en un servicio online como Saal Digital, debemos tener presente que el espacio de color de salida sería sRGB (espacio recomendado); por tanto, sería conveniente trabajar con un espacio cercano (como, por ejemplo, Adobe RGB) hasta la previsualización o prueba en pantalla (para la impresión). Posteriormente, con el perfil ICC del papel en cuestión, podremos realizar los cambios que consideremos pertinentes hasta obtener el resultado esperado en pantalla.

3. Resolución para la impresión

Si notamos que a la impresión le falta nitidez y se pierden detalles gráficos importantes, hay dos opciones: bien nuestro laboratorio imprime con una resolución PPP baja o nuestro archivo de imagen no tiene los puntos por pulgada mínimos que nos exigía nuestro laboratorio fotográfico. Siguiendo con el ejemplo de Saal Digital, en este servicio se ofrece información específica sobre la resolución para la impresión según el producto seleccionado. En álbumes digitales, trabajan con el estándar de 300 ppp, así que, de nuevo, el fotógrafo deberá cerciorarse de que los archivos que se incluyan en el proyecto se ajusten lo máximo posible a este requerimiento.

4. Sangrado/corte

Antes de enviar el proyecto o imágenes a imprimir, en caso de que usemos un servicio de impresión, es necesario consultar previamente si el archivo va a imprimirse en su totalidad o si existen partes de la imagen que se perderán. Si hemos utilizado un software como en el caso de Saal Design, se podrán ver en pantalla las áreas de sangrado y dónde se sitúa exactamente la marca de corte para tener en cuenta las partes que no se reproducirán y, en ese momento, se puede editar el recorte para conseguir el resultado deseado. En caso de maquetar los lienzos de un álbum en un software externo como Photoshop o InDesign, siempre es útil solicitar plantillas que tengan todas las marcas necesarias para no tener que preocuparnos. En el caso de Saal Digital, estas plantillas están disponibles aquí.

5. Tamaño de archivo

Igual de importante es que nuestras imágenes estén exportadas con un tamaño adecuado al formato de la impresión. A pesar de que la imagen conserve el ratio de aspecto, si el tamaño del archivo es inferior al tamaño en píxeles/cm recomendado por el laboratorio/imprenta, tendremos que redimensionar con toda probabilidad la imagen exportada y perderá calidad. Por tanto, es siempre aconsejable consultar la información relativa al tamaño recomendado de las imágenes en función del formato que escojamos de impresión. Siguiendo con el ejemplo de Saal Digital, esta información estaría publicada en la Zona Pro de cada categoría de producto.

Los citados anteriormente son los aspectos más relevantes a tener en cuenta cuando usemos un servicio de revelado o impresión externo como Saal Digital u otro cualquiera. En próximos artículos, profundizaremos un poco más en la gestión del color y cómo usar los perfiles ICC para previsualizar y editar las impresiones desde nuestro monitor. Si conoces algún recurso interesante al respecto para fotógrafos, compártelo con nosotros 🙂 .

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2 comentarios
  1. Carlos Longarela Dice:

    Hola Elvis, los consejos de este artículo también le podrán servir para la impresión en casa, para la resolución adecuada, sangre para el corte, etc… además en internet puede encontrar mucha más información al respecto como por ejemplo en http://www.fotonostra.com/digital/impresion.htm

    Es una pena que Saal no envíe a Chile ya que ofrecen una calidad y resultados finales muy buenos, quizás en un futuro realicen envíos.

  2. Elvis Dice:

    Hola. Soy de Chile y Sal Digital no envía a mi país. Tengo impresora fotografica y mi monitor calibrado. Recomendaciones para mis propias impresiones?. Saludos

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