El polémico arte de colorear el pasado

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Mira los colores añadidos a las fotografías de más abajo. ¿Qué ves?

¿El renacer de una época remota o el ultrajante trabajo de un revisionista histórico?

¿Hacen que te sientas más conectado con el pasado o, por el contrario, el color te distrae de la historia que la fotografía intenta contar?

El desaparecido arte del coloreado de fotografías está resurgiendo de sus cenizas en la actualidad. No obstante, mientras que algunos están encantados con la idea de visualizar la historia de un nuevo modo, otros se muestran reacios a dar color al pasado.

Las reacciones son numerosas, desde personas a las que les produce repugnancia y horror – así como si alguien pintase los labios al David de Miguel Ángel – hasta otras que contemplan las fotografías desde un punto de vista más visceral, conectadas con el pasado, como si se tratase de una forma de arte independiente.

La práctica del coloreado de fotografías tiene más de 175 años de antigüedad, pero incluso en sus inicios ya contaba con furiosos detractores.

A finales del S.XIX, cuando los consumidores luchaban por conseguir imágenes a color, algunos fotógrafos ya calificaron el arte del coloreado de fotografías como una práctica que anula la verdadera identidad de las mismas. Un ejercicio que carecía de talento y creatividad y que minaba el talento del artista original.

Si realmente queremos comprender este polémico arte, su historia y motivaciones, debemos retroceder al pasado.

LAS PRIMERAS PINCELADAS A COLOR…

Al principio de los tiempos, el mundo era blanco y negro. O al menos así es como se mostraba en las fotografías.

Nicéphore Niépce, inventor de la fotografía

Nicéphore Niépce, inventor de la fotografía

Sin embargo, desde el momento en el que Nicéphore Niépce en el año 1826 retoca la primera fotografía en su domicilio francés, los fotógrafos comienzan a experimentar con distintas técnicas para añadir a sus fotografías el verdadero color de la vida.

En 1839 el mundo empezó a comprender en qué consistía el proceso fotográfico gracias al daguerrotipo (del artista francés Louis Daguerre), y fue testigo de su fama y difusión.

Aquel mismo año, el pintor y grabador suizo Johann Baptist Isenring empezó a colorear a mano distintas fotografías mediante un proceso en el que la imagen se calcaba en una superficie transparente. De esta forma se creaba una plantilla para cada color, se vertían pigmentos y goma árabe en el daguerrotipo y se aplicaban a la imagen mediante calor. Sus daguerrotipos manuales son los primeros de los que se tiene cuenta.

Solo tres años después de la publicación del primer daguerrotipo, Benjamin R. Stevens y Lemuel Morse, de Massachusetts, reciben la primera patente americana por su técnica de coloreado manual.

Como la fotografía aún resultaba un arte poco asequible y fuera del alcance del público general, la adquisición de fotografías coloreadas pronto se convirtió en un símbolo de estatus, y los daguerrotipos coloreados pasaron a ser codiciados por parte de los más pudientes, los únicos que podían permitírselo.

Cuando los primeros fotográfos empezaron a colorear fotografías, su objetivo era el realismo, no el arte.

Con la posibilidad de alterar la realidad de la fotografía surge el debate acerca del retoque y edición de originales. De manera similar a la que ahora utilizamos Photoshop, se empleaban técnicas basadas en el “coloreado manual” (aplicado en la capa más externa de la fotografía para evitar ocultar la base) y el “sobrecoloreado” (para cubrir la fotografía original por completo), con las que se eliminaban elementos no deseados en las fotografías y se “mejoraba” la realidad que mostraban.

El coloreado manual de fotografías experimentó pocos cambios hasta el año 1850, cuando surge la primera gran polémica.

'Hillotipo' de un grabado a color de Levi Hill.

‘Hillotipo’ de un grabado a color de Levi Hill.

Un ministro americano llamado Levi Hill deja a todos sorprendidos al reclamar la autoría de la técnica del coloreado de fotografías, a la que denomina “heliocromía”. Los fotógrafos enfurecieron y acusaron a Hill de mentiroso, señalando que en realidad coloreaba las fotografías a mano. Mucha gente creyó su historia, lo que provocó un gran descenso en la demanda de fotografías coloreadas a mano, una nueva pero sencilla técnica.

Hill se burló de todos con su reivindicación y en 1856 publicó un libro en el que revelaba sus secretos, todo por un total de 25$ (lo que en aquel tiempo era algo inaudito). Su proceso implicaba procesos químicos peligrosos, por lo que su técnica resultaba prácticamente inviable. Hill fue acusado de fraude (quizá injustamente, tal y como apunta la revista Smithsonian), y la técnica continuó evolucionando, pero de forma lenta y compleja.

En 1861 hace su debut la primera fotografía a color.

James Clerk Maxwell, un matemático y físico escocés, realiza la primera fotografía a color no manual al romper la fotografía de una cinta de tartán (tres fotografías, para ser más exactos) y colocarla en un proyector. Aunque lejos de alcanzar la perfección, la fotografía resultante del proceso tricolor (las fotografías se tomaron utilizando filtros rojos, azules y verdes) supone la primera vez en la historia en la que se añade color a una imagen sin la intervención humana.

Curiosamente, su trabajo cayó en el olvido hasta prácticamente 30 años después.

Mientras tanto, la técnica del coloreado manual continúa creciendo en Japón.

Mientras Maxwell trataba de naturalizar el proceso del coloreado, el trabajo de los fotógrafos que empleaban la técnica del coloreado manual se extiende por toda Europa hasta llegar a Japón, donde se convierte en una forma de arte muy admirada.

Yokoyama Matsusaburō

Yokoyama Matsusaburō

En esta época, el fotógrafo japonés Yokoyama Matsusaburo se sirve de su experiencia y formación como pintor y litógrafo y crea las shashin abura-e (写真油絵) o “pinturas fotográficas al aceite”. La técnica consistía en la retirada de la superficie de papel de la fotografía y la aplicación de pigmentos a la emulsión junto con un aceite secante.

El público compraba las imágenes a modo de souvenir, y continuaron produciéndose durante todo un siglo.

La invención y difusión del ferrotipo en 1860 puso las fotografías al alcance del público general.

En los ferrotipos, el color se podía añadir mediante distintos métodos: empleando pinturas a base de aceite, ceras, pinturas pastel, tizas de color (no se podían utilizar acuarelas), etc. El coloreado a mano comenzó a extenderse, tanto que los fotógrafos estadounidenses se lanzaron a contratar a “coloristas”, en su mayoría mujeres.

A partir de este momento empiezan a aumentar las técnicas de coloreado. Las grabaciones en papel se hacen populares, y con ellas los retratos a lápiz. Ya fuese utilizando ceras, pinturas pastel, carboncillo o lápices de colores, las copias se realizaban a tamaño real, y el resultado se asemejaba más a una pintura moderna que a una fotografía.

Al público le apasionaban las fotografías coloreadas, quería aprender a realizarlas por sí mismo. Fueron tantas las personas que escribieron a las publicaciones sobre arte y fotografía con preguntas sobre el coloreado manual que en 1879 Art Amateur publicó una serie de artículos sobre las herramientas, procesos y trucos del mercado.

Había llegado la edad de oro de la fotografía coloreada.

Entre 1900 y 1940, la técnica del coloreado prospera hasta el punto en que las fotografías se adquirían a modo de regalo, souvenir o recuerdo personal. Desde 1904 hasta 1939, el ministro Wallace Nutting, esta vez de Nueva Inglaterra, se convierte en el fotógrafo de coloreado manual con más ventas del momento.

En 1907 se inventa el autocromo, la primera técnica para obtener fotografías a color naturales, con gran acogida por el público en general. No obstante, no fue hasta 1950 cuando se comercializa con éxito la primera película a color.

Así, el coloreado manual de fotografías deja de evolucionar en EEUU y la mayor parte de Europa.

La técnica solo sobrevive en países pobres en los que la película a color aún era inusual, costosa o ni siquiera estaba disponible. En los años 60, las fotografías coloreadas a mano se venden como antigüedades o artículos distinguidos a un público poco numeroso. En los años 70, la técnica vuelve a crear tendencia, y el público cae de nuevo en las redes de la fotografía coloreada a mano. Pero nada volvería a ser como antes. Y de ahí a la actualidad.

Fotografías coloreadas en el siglo XXI

¿Cómo ha evolucionado la técnica de coloreado en fotografías tomadas hace cientos de años? ¿En qué consiste el proceso hoy en día?

Hemos hablado con tres famosos profesionales del color autores del sobresaliente trabajo de Buzzfeed y ThoughtCatalogue: Jordan J Lloyd, de Dyamichrome.com, Wayne Degan, de Metacolor.org, y Mads Madsen, un experto que también gestiona la conocida Colourised History subreddit.

Para los principiantes, en la actualidad las herramientas del mercado son muy superiores. Los óleos, tintes, acuarelas y otros medios manuales suponen hoy en día simples esfuerzos artísticos, ya que gracias a la tecnología contamos con técnicas más exactas y rápidas para recuperar el color.

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Jordan J Lloyd
“Merece la pena invertir parte del presupuesto en un equipo profesional, como por ejemplo una tableta gráfica. Si no dispones de una y quieres dedicarte a esta profesión, cómpratela. Yo uso un iMac de Apple con una tableta Wacom Intuos Pro Medium. Una vez que te acostumbres, te resultará increíble la velocidad a la que puedes añadir máscaras, algo muy práctico, ya que muchas imágenes vendrán acompañadas con cientos de máscaras individuales.”[/panel]

[panel title=”Wayne Degan” style=”info”]
Wayne Degan
“Yo utilizo un lápiz óptico y una tableta, ahora mismo una Pen Tablet Wacom Intuos Pro. Realizo todo el trabajo con Adobe Photoshop CC y pantallas dobles de Samsung.”[/panel]

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Mads Madsen
“La mayoría usamos Photoshop. Yo utilizo el CS6 con una tableta Wacom Bamboo. También hay muchos que utilizan Gimp o Paint.net, pero, independientemente de lo que utilices, lo importante seguirá siendo la técnica, no el programa.”[/panel]

Los profesionales del color pasan horas perfeccionando su trabajo, pero el objetivo del proceso es en realidad bastante simple.

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Jordan J Lloyd
“El arte de colorear es como el ajedrez. Fácil de aprender pero extremadamente difícil de dominar; a mí aún me queda un largo camino por recorrer. La metodología en todas sus posibilidades está bastante clara: simplemente añadir capas de color a la imagen en blanco y negro, incluyendo máscaras en cada una de las divisiones. Eso es todo. Cuantas más variaciones de color añadas, más real parecerá la imagen final (aunque existe un punto a partir del cual seguir añadiendo color no tiene sentido).

De hecho, si tuvieses que escribir un libro sobre este tema, podrías resumir la técnica en un solo párrafo (utilizando un programa de edición de imágenes en mapas de bits como Adobe Photoshop). El resto del libro trataría sobre la preparación y técnicas poscoloreado que aún muchos de nosotros seguimos desarrollando y experimentando.”
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Mads Madsen
“He dedicado dos años de mi vida a perfeccionar mi técnica para encontrar un método con el que pueda trabajar cómodamente y con seguridad. Siempre empiezo por la piel, pero si en la imagen aparecen 5 o 10 personas no comienzo coloreando caras y manos, sino la ropa.

Tras este paso puedo hacerme una idea de cómo debería ser el fondo, en caso de no disponer de referencias. Si se trata de una imagen de exterior estándar como puede ser una zona de césped, no necesito referencias. En cambio saber en qué estación fue tomada la fotografía sí que resulta aconsejable para contextualizar correctamente la imagen.

Una vez que ya está todo coloreado, empieza el auténtico trabajo. Ahora es cuando hay que poner en marcha “el gran truco de nuestro campo”: la iluminación. No hay nada más importante que prestar atención a cómo la luz interactúa con el resto de elementos de la imagen. Con ella se pueden lograr cientos de efectos en una misma imagen, y si no la tienes en cuenta, el resultado de la fotografía podría estar…no mal, pero quizás lejos de lo que querías, ¿entiendes?

Nuestro cerebro reacciona rápidamente bajo el efecto conocido como “valle inquietante”, presente ante imágenes mal trabajadas.

Mads Madsen, Bad-Good

Estas imágenes muestran a lo que me refiero. En la primera imagen no se ha añadido azul al lado “frío” de la cara (el más lejano a la luz), con lo que el resultado final resulta demasiado saturado.

En la segunda imagen se ha añadido azul para simular las sombras de los pliegues del cuero, el gorro y la cara. Esto crea una sensación de realismo que muchos olvidan tener en cuenta. También se debe prestar mucha atención a exteriores soleados, a cómo la ropa y la cara de las personas difieren a la sombra y al sol, así como a los coches, calles, edificios y mucho más.

El truco está en prestar especial atención a los sujetos y al escenario en el que aparecen.”[/panel]

A pesar de que las herramientas han facilitado (y organizado) el tratamiento de las numerosas sombras y matices de la imagen, la técnica del coloreado abarca mucho más que el empleo de lápices ópticos, filtros y capas de color.

Lograr un buen resultado supone una ardua tarea que requiere una profunda documentación y meticulosa atención a los detalles.

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Jordan J Lloyd
“Una vez que dispongas de las herramientas necesarias, dedicarás la mayor parte del tiempo a la preparación. Para empezar, deberás reajustar correctamente el blanco y el negro, y para ello existen numerosos libros con los que deberás documentarte.

En mi opinión es la calidad de la documentación lo que determinará tu trabajo, más aún que el estilo. Puedo identificar el trabajo de otros profesionales conocidos, pero porque saben lo que hacen en cuanto a documentación.

Además debes intentar comprender por qué el fotógrafo toma esa fotografía. ¿Qué muestra? ¿Qué es lo importante? Tener todo esto en cuenta supone un buen punto de partida para añadir el color. Pero recuerda: estás mejorando y completando el original, no sustituyéndolo.”[/panel]

Degan también subraya la importancia de una fase de documentación minuciosa.

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Wayne Degan
“La atención y exactitud en los detalles es lo que hace que destaque entre mis compañeros. Añadir color a una fotografía puede convertirse en una tarea sumamente aburrida cuando incluye muchos detalles. La fotografía de Audrey Hepburn comprando con su ciervo me llevó casi nueve horas de trabajo debido a la gran cantidad de artículos de las estanterías. Yo también realizo una documentación exhaustiva previa para ser lo más coherente posible con la época de la imagen”[/panel]

Para mayor frustración de los profesionales del color y sus críticos, a pesar de toda esta documentación previa nunca podrán lograr una exactitud perfecta en el color. Aquí reside en gran medida la controversia en torno a esta actividad.

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Jordan J Lloyd
“La exactitud es un ideal, no el objetivo final de la técnica del coloreado. A no ser que retrocedas en el tiempo como Bill y Ted y tomes una fotografía de la época para utilizarla como referencia, no existe absolutamente ningún modo con el que lograr la exactitud histórica. En cambio, buscando referencias históricas del color puedes añadir credibilidad a la imagen, crear una sensación de autenticidad. Cuanto más te documentes, mejor será el resultado final.

La fase de localización de referencias de color y de documentación en general sigue siendo la más larga y laboriosa del proceso. Yo tengo mi sistema prioritario para encontrar referencias de color, y un buen profesional utilizará todos los medios necesarios para dar con las mejores referencias, un valioso instrumento. Si no lo consigue, si las referencias no son fiables y concretas, el resultado final será una mera reproducción del original.

Lo más divertido del coloreado es la investigación forense que debes realizar si quieres lograr un buen resultado, así como mostrar una actitud deductiva similar a la de Sherlock Holmes. Sí, dedicas la mayor parte del tiempo a realizar conjeturas, pero conjeturas con conocimiento gracias al profundo trabajo de documentación acerca del contexto histórico y visual de la fotografía. En dicha fase me supero a mí mismo, acabo haciendo cosas como:

  • Enviar correos electrónicos a expertos en historia y a distribuidores de bebidas;
  • Realizar modelos en 3D de imágenes introduciendo la intensidad de las sombras de la fotografía para comprobar el comportamiento del color en dicho escenario de luz;
  • Utilizar imágenes de satélite para concretar condiciones climáticas generales;
  • Rebuscar minuciosamente entre cientos de apuntes y contrastarlos antes de comenzar la edición, así como intentar calcular la edad de la fotografía antes de iniciar su edición.

Aquellos que piensen que es exagerado o excesivo están omitiendo un importante punto de partida. Porque Winston Churchill nunca fue fotografiado con una chaqueta de un escandaloso color púrpura.”[/panel]

Madsen está de acuerdo: la exactitud es siempre el objetivo, pero a veces no es posible saber con certeza si la escena ha sido recreada de forma idéntica a la manera en la que la fotografía fue tomada.

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Mads Madsen
“No puedo garantizar el 100% de exactitud porque no estuve presente en dicho momento. Tengo imágenes de las que estoy seguro al 90% que son totalmente correctas, pero incluso una vez finalizado el trabajo sigo teniendo ciertas dudas. Nunca puedo estar completamente seguro. En realidad nadie puede, a no ser que se trate de una fotografía en la que se haya eliminado el color y se tenga que añadir de nuevo.

Intento ser lo más exacto posible, y me vengo abajo cuando no soy capaz de encontrar una referencia en particular, por lo que suelo aplazar proyectos hasta localizar las piezas que faltan en el rompecabezas.”[/panel]

¿Artistas e historiadores o ladrones y mentirosos?

Tras toda esta información sobre el proceso de documentación, la pregunta sigue ahí: ¿deberían los profesionales del color continuar esta práctica?, ¿está bien añadir color al pasado incluso cuando no podemos garantizar una precisión al 100%?

Los profesionales no tardan en afirmar que su trabajo es una demostración de amor, una muestra de respeto que nunca ha pretendido sustituir las fotografías originales.

Lloyd tiene su propia crítica, está claro que ha dedicado parte de su tiempo a revisar los duros comentarios de aquellos que prefieren evitar alterar la historia.

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Jordan J Lloyd
“Lo que me llama la atención es la fuerte crítica que encuentro en las secciones de comentarios de internet. Su argumento gira en torno a la idea de que no mostramos ningún respeto por el material original, que arruinamos una obra de arte, que tratamos de sustituir el original por un producto inferior.”[/panel]

Lloyd asegura que la mayoría de los trabajos de coloreado forman parte de minuciosos procesos de restauración de fotografías antiguas en las que ni siquiera se podría comenzar a editar. Una tarea que evidencia el profundo respeto que sienten por el original.

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Jordan J Lloyd
“Cualquier profesional sabe que el coloreado suele ser la fase más estricta de un proceso mucho más prolongado. El más largo de dichos procesos es el de la restauración de una imagen en blanco y negro antes de comenzar su edición. No comparto la creencia de que una imagen monocromática sea arte cuando esta muestra signos de deterioro debidos a una conservación defectuosa; probablemente no es lo que le hubiese gustado al fotógrafo original en el 99,99% de los casos.

Cuando la restauración forma parte del proceso de reconstrucción digital, algo que suele suceder, lograr un resultado satisfactorio conlleva un proceso tremendamente arduo y complejo, e igualmente nos encargamos del mismo. De hecho, existen dos versiones de cada imagen: la imagen restaurada en blanco y negro y aquella en la que se ha añadido el color.

El hecho de que seamos nosotros los que nos encarguemos de la restauración del original es de por sí una muestra del respeto que sentimos hacia el mismo. Además, ninguno hemos dicho nunca que nuestras versiones sean mejores que sus originales. Simplemente son diferentes, tratamos de ofrecer algo que sirva para complementar una fotografía original muy superior.”[/panel]

Y ya que ante cada comparación con el original se seguirá juzgando su trabajo, los profesionales del color saben que la opinión dependerá mucho de la calidad de su resultado final.

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Jordan J Lloyd
“Se nos juzga por nuestro peor denominador común. Existen profesionales del color que realizan trabajos de poca calidad (como sucede en todas las profesiones), y hasta que no conoces el resultado de diferentes autores resulta difícil apreciar la diferencia entre los que están regular, bien o genial. Pero puedo garantizar que no conozco a ningún profesional de este campo que no pretenda mejorar en su trabajo.

En mi opinión, lo mejor que le puede suceder a un experto del color es que su imagen esté tan conseguida que pase inadvertida, hasta que alguien indique al público que se trata de una imagen monocromática.

Ocurre como con los efectos especiales: el truco está en mejorar sin llegar a sustituir la experiencia. Cuando la gente se queja de la calidad de los efectos especiales de una película, por ejemplo, lo que realmente están expresando es que los autores de los mismos no presentan los requisitos necesarios para encargarse de la tarea, o que el resultado oculta por completo la narrativa. Pero he visto cientos de tomas en las que el 80% de la escena estaba compuesta por elementos conseguidos mediante efectos especiales. Y nunca, nunca te lo plantearías.”[/panel]
Lo mismo piensa Madsen, quien se preocupa por el concepto erróneo que se tiene de los profesionales del color.

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Mads Madsen
“Una de las ideas erróneas más extendidas sobre la profesión es que los expertos realizamos nuestro trabajo como si de un libro de colorear para adultos se tratase.

Los que nos dedicamos a ello profesionalmente no compartimos tal idea, sino que nos lo tomamos muy en serio. Mis compañeros y yo pasamos horas informándonos acerca de un simple elemento de la imagen porque es el único componente del que no podemos estar seguros al 100%. Pretendemos lograr la mayor exactitud posible […]. Mi parte de historiador sabe que alterar la historia es un pecado prácticamente mortal.”[/panel]

Wayne Degan, de metacolor.org, lo resume de la siguiente forma:

[panel title=”Wayne Degan” style=”info”]
Wayne Degan
“Mi trabajo nunca es una versión “superior”, sino más bien un homenaje a las fotografías de las que tanto disfruto.”[/panel]

En cierto modo resulta extraño que en la actualidad nos dediquemos a tratar antiguas imágenes originales en blanco y negro de una forma tan cercana y cuidadosa. Sobre todo porque a lo largo de la historia de la fotografía siempre se ha tenido como objetivo restaurar el color de las imágenes.

[panel title=”Mads Madsen” style=”warning”]
Mads Madsen
“Si retrocedemos a los comienzos de la fotografía y al proceso de la tarea a la que me dedico en la actualidad, podríamos comprobar que antiguamente era un proceso muy elogiado, un must have de la clase social alta, pero también de la media y la más baja.

Estar en posesión de un buen ambrotipo o daguerrotipo coloreado a mano era símbolo de estatus, mientras que tener un ferrotipo con mejillas rosadas y oro incrustado en alguna joya era de lo más común.”[/panel]

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Jordan J Lloyd
“Dada la tecnología de la época, muchos fotógrafos no tenían opción, ya que la película a color no estuvo disponible hasta la década de los 50. En cambio la tecnología fotográfica en blanco y negro se encontraba en todo su esplendor.”[/panel]

LOS LÍMITES DEL ARTE

Parece que realmente existen casos en los que añadir color va en contra de la intención del autor del original. Casos como el de Ansel Adams, un apasionado del blanco y negro que habría criticado sus composiciones al verlas violadas por ataques de color.

Harold Baquet, un fotógrafo actual, también elimina intencionadamente el color de sus imágenes. «Menos es más»- explica. “A veces el color distrae del tema principal. A veces la luz, la línea y la forma son suficientes, te permiten apreciar las características esculturales de la tercera dimensión, esa dimensión imaginaria de profundidad.”

Existen importantes diferencias entre el objetivo artístico y la limitación tecnológica – una línea que puede resultar difícil de trazar. Después de todo, los fotógrafos del pasado conocían las limitaciones a las que se enfrentaban en su tarea, y tomaban sus fotografías teniéndolas en cuenta.

Lloyd cree que la elección de añadir o no color es una cuestión ética.

[panel title=”Jordan J Lloyd” style=”success”]
Jordan J Lloyd
“Yo sigo una regla. Si la imagen fue tomada en blanco y negro con un fin artístico y era la intención del creador original, evitaré añadir color, salvo que se trate de una práctica personal o se me indique como objetivo. Cuando las imágenes se toman en blanco y negro con fines editoriales o de conservación histórica, entonces sí que no tengo problema.”[/panel]

Esto no significa que él se sienta cómodo modificando el original en su totalidad. De hecho, al igual que Lloyd, la mayoría de los profesionales preferirían que su trabajo se presentase contextualizado y mostrando respeto al original siempre que fuese posible.

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Jordan J Lloyd
“Puedo comprender la postura de los críticos por la forma en la que se presentan las imágenes en internet.

En numerosas ocasiones el contexto no figura por ningún lado. Yo elogio el trabajo del fotógrafo del original, realizo una comparación con la versión en blanco y negro y explico el contexto narrativo e histórico de la imagen. Pero toda esta información se omite en la publicación, que a su vez vuelve a publicarse una y otra vez.

Internet puede llegar a parecerse en muchas ocasiones al “juego del teléfono”, y dedico gran parte de mi tiempo a escribir a páginas web para que incluyan el reconocimiento oportuno junto con enlaces a información adicional.”[/panel]

¿Es posible que los que odian la técnica del coloreado de fotografías lo hagan en parte porque quebranta su idea de historia y tradición?

Quizá nos gusten las fotografías antiguas en blanco y negro y nos mostramos reacios a alterarlas porque de cierta forma la imagen que tenemos del pasado también es en blanco y negro.

No resulta difícil pensar que se trata de una versión manufacturada de los “viejos buenos tiempos”, cuando la vida era sencilla y el mundo un lugar más fácil de entender. Ver cómo colores modernos alteran dicha época nos hace sentir incómodos, incluso si las personas de aquella época hubiesen celebrado la posibilidad de emplear nuevas tonalidades en sus fotografías.

Pese a la reacción de algunos inconformistas, todos los entrevistados señalan que la mayoría de los comentarios que reciben son positivos, que vienen de personas capaces de apreciar las fotografías de una forma nueva y personal.

[panel title=”Jordan J Lloyd” style=”success”]
Jordan J Lloyd
“La gente está encantada con las imágenes bien coloridas porque constituyen un concepto abstracto, “la antigua época en blanco y negro”, el cual da paso a otro concepto que todos conocemos: el color bien definido. He visto cómo personas han descrito mi trabajo como una experiencia visceral o narrativa. Tal y como expresa un profesional del color en su página web, “No vivimos en un mundo en blanco y negro, ¡ellos tampoco!”[/panel]

[panel title=”Mads Madsen” style=”warning”]
Mads Madsen
“Mucha gente no sabe que la fotografía coloreada es tan antigua como la propia fotografía. Cuando contemplas los acontecimientos que figuran en los libros de historia, repletos de color, el concepto que tenemos del pasado da un giro de 180 grados. Por naturaleza, no estamos preparados para identificar objetos en blanco y negro, pero visualizar las imágenes a color nos hace conectar con la fotografía. Sentimos como si estuviésemos allí, entre la gente, viviendo ese mismo momento.”[/panel]

Sea como sea, tanto si consideras la fotografía coloreada como un enlace con el pasado como si piensas que se trata de un delito contra el arte, no podrás negar la pasión, energía, competencia y diligencia con la que los profesionales realizan su trabajo. Y quizá lo mejor de todo sea que gracias a ella revivimos la historia en nuestras conversaciones en lugar de dejarlas en el olvido, las valoramos sean antiguas o nuevas.

NUESTROS EXPERTOS COLABORADORES

[panel title=”Jordan J Lloyd” style=”success” max_width=”30%” align=”left”]
Jordan J Lloyd
Jordan J Lloyd es un experto en restauración que trabaja en Dynamichrome.[/panel]

[panel title=”Mads Madsen” style=”warning” max_width=”30%” align=”center”]
Mads Madsen
Mads Madsen de Dinamarca, actualmente estudia un Máster en Historia, y tiene previsto doctorarse. Vive en Horsens y gestiona la conocida Colourised History subreddit.[/panel]

[panel title=”Wayne Degan” style=”info” max_width=”30%” align=”right”]
Wayne Degan
Wayne Degan es un escritor, músico y nerd a jornada completa que disfruta restaurando y coloreando fotografías antiguas. En la actualidad Wayne vive en Bangor, en Maine, y trabaja en Metacolor.org.[/panel]

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Pixartprinting
Este artículo ha sido redactado por Pixartprinting y publicado previamente en su versión en Inglés en http://www.pixartprinting.co.uk/content/controversial-art-colourising-past/, en en el Daily Mail de Uk así como en la web de Pixartprinting España y se reproduce en Foto DNG con el permiso de Pixartprinting España.

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