Gloria Oyorzabal La Picnolepsia de Moisé Tshombé

Gloria Oyorzabal La Picnolepsia de Moisé Tshombé

La Picnolepsia de Moisé Tshombé de Gloria Oyorzabal en Efti hasta el 30 de octubre.

Un proyecto que, asomándose por una mirilla a la Historia, intenta comprender las consecuencias que tienen en el mundo contemporáneo sucesos ocurridos hace décadas. La narración arranca en los años sesenta, durante los complejos y emocionantes procesos de descolonización del continente africano, con la misteriosa desaparición de un hombre clave en la historia del Congo y nos trae hasta un aspecto del fenómeno de la inmigración africana. El conjunto de imágenes, documentos y textos establecen hilos y metáforas que conectan el presente con un pasado reciente invitándonos a reflexionar sobre la desigual y compleja relación establecida entre Occidente y África, entre europeos y africanos.

Picnolepsia, también llamado petit-mal, es un término utilizado por Paul Virilio en La Estética de la Desaparición, definido como crisis de ausencia, son breves episodios de alteración del estado de consciencia. El tiempo de nuestra existencia transcurre en instantes que fluyen linealmente sin interrupción, pero el petit mal produce cortes y el sujeto queda sustraído de esta continuidad.

Moisé Tshombé fue el líder secesionista de Katanga, región de la República Democrática del Congo inmensamente rica en coltán, cobalto, uranio, oro, diamantes, cobre y estaño. Acusado del cruel asesinato de Patrice Lumumba -líder anti colonialista democráticamente elegido como primer presidente del Congo-, se exilia en 1963 en la España de Franco donde, cuatro años más tarde, un rocambolesco complot internacional (CIA,MI6,ONU y Bélgica) urde su secuestro y acaba encarcelado en un campo militar en Argelia donde muere en 1969.

Un trabajo de vanguardia de docuficción en el que con un nuevo lenguaje Gloria Oyarzabal se adentra en un periodo histórico creando un trabajo de conceptos que nos lleva a la reflexión sobre la desigualdad entre Occidente y África histórica y hasta la actualidad.

En 1876 el rey Leopoldo II de Bélgica convoca y preside la Conferencia Geográfica de Bruselas reuniendo a expertos, exploradores y científicos de seis países europeos, pretendiendo así establecer normas comunes filantrópicas para “proteger” el continente africano y sus habitantes de la explotación comercial indiscriminada dado que, con las últimas exploraciones, África se acababa de abrir a la penetración europea. Con este fin la Conferencia decidió crear un organismo permanente, la Asociación Internacional Africana (AIA) presidida por el propio Leopoldo, para promocionar la paz, la civilización, la educación, la religión y el progreso científico, y así erradicar la trata de esclavos, práctica común en buena parte del continente. Pero todo esto ocultaba un maquiavélico deseo de apropiarse de las tierras en beneficio propio: 3 años más tarde la AIA financia la expedición al río Congo dirigida por el explorador y aventurero estadounidense Henry Morton Stanley que negocia con los jefes tribales para obtener concesiones de terrenos. De esta manera Stanley, que ya tenía antecedentes de maltrato, desprecio e inclusive asesinato de nativos, contribuyó a una de las páginas más oscuras de la historia del siglo XIX.

En la Conferencia de Berlín (1884-1885), las naciones europeas con intereses coloniales –que pactaron el reparto de África– se comprometieron a mejorar la vida de los habitantes nativos reconociendo la creación del Estado Libre del Congo como un territorio “propiedad privada” de Leopoldo II y no como colonia de Bélgica. Leopoldo envió un ejército de 16.000 europeos de distintas nacionalidades, pagados con su dinero, para controlar la región y convertirla en un campo de trabajos forzosos, mediante la esclavitud y la mutilación.
Su régimen africano fue responsable de la muerte de entre 2 y 15 millones de congoleños. Bertrand Russell estimó el número de víctimas en 8 millones de personas, mientras que el censo realizado por Bélgica en 1924 mostró que la población durante el Estado Libre de Leopoldo había descendido en 10 millones de personas, es decir, un 50 %.

En 1960 la República Democrática del Congo (RDC) consigue la independencia de Bélgica dejando atrás años de terror y esclavismo. Patrice Lumumba gana las primeras elecciones democráticas y sorprende con un discurso demoledoramente anti colonial. Los colonos, supuestos propietarios de la gran fuente de riqueza del mundo occidental, que habían construido su bienestar y su imperio a base de explotación y abuso de materias primas, vieron peligrar su “gallina de los huevos de oro”.

La RDC, en concreto la región de Katanga, es inmensamente rica en minerales: cobalto y uranio son elementos esenciales para las industrias nuclear, química, aeroespacial y armamentística; oro, diamantes, cobre y estaño; coltán presente en suelos de 3.000 millones de años e imprescindible para los teléfonos móviles (80% de las reservas mundiales de coltán están en RDC). Moisé Tshombé era líder secesionista de esta rica región durante el proceso de independencia.

El 17 de enero de 1961, tras ser cruelmente torturados, Lumumba y dos de sus ministros son asesinados. Su cuerpo fue destrozado y tirado al río
. Su vida y su muerte, orquestada por E.E.U.U.(C.I.A), Inglaterra(MI6) y la ONU, ejecutada por Bélgica de la mano de Tshombé, se han convertido en un símbolo de la resistencia al neo-colonialismo.

En 1963 Tshombé, condenado a muerte en su país por el gobierno del que fuera antes su aliado Mobutu, se exilia en España acogido por Francisco Franco y apoyado por la prensa del régimen. Desde aquí continúa sus gestiones para recuperar el poder. La colaboración española no es primeramente con Tshombé ni con Mobutu, sino con el imperialismo estadounidense, que finalmente decidió apostar por éste último entre todos los contendientes y así es como en 1967 un rocambolesco complot internacional urde su secuestro a raíz de un viaje de supuestos negocios a Mallorca. Acabó encarcelado en un campo militar en Argelia donde murió 2 años más tarde.

Al permitir a Tshombé establecerse en Madrid no como refugiado sino como político en activo, con total olvido de su pasado criminal y sin reparo hacia sus planes igualmente criminales, se colaboró en la supervivencia del imperialismo en África a favor de Bélgica, E.E.U.U. y de las empresas extractivas multinacionales en Katanga, así como a la grave violación de los derechos humanos de los congoleños.

Este pasado deshonroso guarda lecciones para el presente.

Top Manta: expresión popular utilizada en España para referirse a la actividad de mostrar y vender productos falsos y de imitación en la calle, mostrándolos en el suelo encima de una sabana (CD’s, DVD’s y videojuegos pirata, ropa, bolsos y zapatillas de moda, relojes, gafas de sol, … 85% Made in China) a un precio muy por debajo del original. Esta actividad es ilegal y, al acercarse un policía, los vendedores -llamado manteros- recogen su mercancía rápidamente y huyen. En grupo y a grandes zancadas. Bajo el Síndrome de Ulises, siempre a la carrera, con el miedo y la desconfianza a sus espaladas. Son latentes las contradicciones sociales que el top manta evidencia, consustanciales al neoliberalismo colonial en el que vivimos.

Como sintieron los romanos siglos atrás, tenemos la incómoda sensación de la aproximación de los nuevos “bárbaros”, los extranjeros que emigran en busca de nuestro “paraíso”. La historia se repite.

Revisar los orígenes para comprender las consecuencias.

Picnolepsia: Crisis de ausencia, petit mal, breves episodios de alteración del estado de consciencia con actividad anormal en el electroencefalograma. Fenómeno común en la infancia de falta de consciencia de lo que ocurre ante los ojos, síntoma de que el niño juega distante en un mundo privado a la mirada de los adultos. Estas distracciones permanentes del mundo común e inmediato disminuyen con el descubrimiento del propio cuerpo del adolescente. El tiempo de nuestra existencia transcurre en instantes que fluyen linealmente sin interrupción, pero el petit mal produce cortes en la consciencia de esta continuidad de la que el sujeto queda sustraído. Al picnoléptico, “sin que lo sospeche, se le escapa en cada crisis una pequeña parte de su existencia”. Termino que aparece en “La estética de la Desaparición” de Paul Virilio.

“El tiempo consciente se suelda automáticamente formando una continuidad sin cortes aparentes”

La Estética de la Desaparición, Paul Virilio.

“La política y el arte (…) construyen `ficciones`, es decir, reagenciamientos materiales de los signos y las imágenes, de las relaciones entre lo que vemos y lo que decimos, entre lo que hacemos y podemos hacer”

Jacques Rancière

Más info en http://www.efti.es/agenda/la-picnolepsia-de-moise-tshombe-de-gloria-oyarzabal

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