
DJI ha llevado su concepto de cámara con gimbal integrado a un terreno mucho más ambicioso con la Osmo Pocket 4P. La clave no está en repetir la fórmula de una cámara de bolsillo con mejor sensor, sino en incorporar dos ópticas físicas: un gran angular de 20 mm y un teleobjetivo medio de 60 mm. Sobre el papel parece una evolución razonable; en la práctica, cambia la forma de plantear un plano cuando solo llevamos una cámara encima.
La Pocket 4P se sitúa entre el móvil y una cámara de sistema. No pretende sustituir una producción de cine, pero sí resolver con mucha más intención los planos que solemos dejar en manos del teléfono: un paseo, una entrevista rápida, un recurso de viaje, un producto o una toma de apoyo en una sesión de fotos. Con 230 g, un estabilizador mecánico de tres ejes y una pantalla OLED de dos pulgadas, quiere convertirse en la cámara que siempre está disponible.
Diseño y ergonomía: una Pocket que sigue siendo de bolsillo
DJI mantiene un cuerpo de 159,5 × 63,3 × 33,5 mm. La cifra importante no es tanto el tamaño como el equilibrio: con 230 g se puede sostener durante una toma larga sin que resulte pesada, y la empuñadura con rosca de 1/4 de pulgada que se incluye en el Pack Estándar permite pasar a un trípode sin montar una jaula.
La pantalla OLED de 2 pulgadas, con 556 × 314 píxeles y un brillo declarado de 1000 nits, es un avance lógico para encuadrar sin móvil. También ayudan los dos botones físicos situados bajo ella: uno permite cambiar con rapidez entre 1×, 3× y 6×, y el otro admite funciones configurables. En una cámara concebida para salir de la funda, encender y grabar, esos accesos directos importan más que un menú extenso.
No llega a ser una cámara invisible. El cabezal de doble óptica es más voluminoso que el de generaciones anteriores y conviene protegerlo al guardarla. A cambio, el formato sigue resolviendo lo que muchas combinaciones de móvil y gimbal no: estabilización mecánica real, orientación rápida y un control físico pensado para una sola mano.
Dos ópticas: la razón para elegir la 4P
La diferencia de esta versión está en el bloque de cámaras. El gran angular utiliza un sensor CMOS de una pulgada, focal equivalente de 20 mm, apertura f/2.0 y enfoque desde 9 cm. El segundo módulo incorpora un sensor de 1/1,28 pulgadas, focal equivalente de 60 mm, apertura f/1.8 y distancia de enfoque desde 20 cm.
Esto no es un recorte digital presentado como teleobjetivo. El 60 mm tiene óptica y sensor propios, proporciona un salto óptico de 3× y da a la Pocket una capacidad que echábamos de menos en este formato: pasar de un plano de contexto a un retrato sin acercarnos físicamente al sujeto. Para vídeo de viajes, producto, entrevistas informales o retratos ambientales, la diferencia entre 20 y 60 mm cambia la narrativa.
DJI permite llegar hasta 12× en vídeo y hasta 9× en foto. Hay que diferenciar los dos conceptos: hasta 3× estamos ante las focales ópticas del equipo; a partir de ahí se aplica zoom digital. Es útil para resolver un plano puntual, pero el motivo de compra no debería ser el 12×, sino las dos focales físicas que hay antes.
Calidad de imagen: más margen donde importa
El gran angular de una pulgada es el módulo más ambicioso. DJI declara hasta 17 pasos de rango dinámico mediante su tecnología LOFIC y el perfil D-Log 2 de 10 bits, que registra más de mil millones de colores. No es un modo pensado para sacar el archivo y publicarlo al instante: exige exponer con cuidado y trabajar después el color, pero ofrece el margen que esperan quienes editan sus vídeos con intención.
La limitación conviene conocerla antes de comprar: D-Log 2 de 10 bits solo está disponible a 1×. El teleobjetivo se reserva para la focal de 60 mm y el 3× óptico; el gran angular es el que concentra el perfil logarítmico y los 17 pasos anunciados. Es una decisión comprensible por la diferencia de sensores, pero obliga a planificar cuándo necesitamos cada herramienta.
El módulo de 60 mm, con f/1.8, tiene mucho sentido para retrato. La focal evita la distorsión de un gran angular a corta distancia y permite separar al sujeto del fondo con una transición más natural. Las muestras oficiales muestran una buena lectura de piel y un desenfoque progresivo, aunque será la prueba prolongada la que determine la consistencia del enfoque y la transición de color entre ambos módulos.
Para fotografía fija, la Pocket 4P alcanza aproximadamente 37 megapíxeles, guarda JPEG, DNG o ambos formatos y añade panorámica de 180° y 3 × 3. No reemplaza a una cámara fotográfica dedicada, pero tener DNG y un 60 mm físico en una cámara estabilizada del tamaño de la Pocket amplía mucho sus posibilidades como libreta visual de viaje.
Vídeo: 4K/240 fps y estabilización de tres ejes
La lente principal graba hasta 4K a 240 fps y el teleobjetivo llega a 4K a 200 fps. A 25 o 30 fps de entrega, eso permite ralentizaciones de hasta ocho veces sin bajar de 4K. No es una función para grabarlo todo: genera archivos pesados y pide buena luz, pero aporta recursos de calidad en agua, deportes, producto, gestos o transiciones.
Para vídeo normal, ambas focales ofrecen 4K entre 24 y 60 fps. La cámara también incluye Hyperlapse, Timelapse y Motionlapse con hasta cuatro posiciones, además de vídeo nocturno en 4K a 24, 25 o 30 fps. La velocidad máxima de datos es 180 Mb/s y el formato de vídeo es MP4 con HEVC: suficiente para la mayoría de flujos de trabajo móviles, aunque no es una cámara orientada a codecs intracuadro o grabación RAW.
El estabilizador de tres ejes es la otra parte de la ecuación. La cámara declara una vibración angular de ±0,005° y complementa el gimbal con ActiveTrack 8.0 y seguimiento de varias personas. En movimiento, esa combinación debería dar una ventaja clara frente a un móvil a mano, especialmente cuando no podemos preparar un rig completo.
Foto en vivo, baja luz y audio
Una de las funciones más curiosas es la Foto en vivo 4K. La cámara registra automáticamente 1,5 segundos antes y después de pulsar el disparador, de modo que una imagen fija puede recuperar un instante de movimiento. Es un recurso creativo, no un argumento principal de compra, pero encaja bien con una cámara que intenta eliminar el miedo a llegar tarde al momento decisivo.
El rango ISO del gran angular llega hasta 25 600 en foto y vídeo, y hasta 51 200 en su modo de vídeo con poca luz; en el tele los límites son 12 800 y 25 600 respectivamente. Las cifras no bastan para medir el ruido, pero explican por qué DJI limita el vídeo nocturno a 4K hasta 30 fps: prioriza la captación de luz frente a la cadencia.
En audio encontramos tres micrófonos y grabación AAC a 48 kHz y 16 bits. Es suficiente para registros espontáneos y referencia de ambiente; para una entrevista o una pieza cuidada seguirá teniendo sentido añadir un micrófono inalámbrico compatible. La buena noticia es que la Pocket no obliga a tratar el audio como un detalle secundario desde el principio.
Almacenamiento, batería y uso diario
La cámara integra 103 GB de almacenamiento y admite tarjetas microSD de hasta 1 TB. Tener memoria interna evita que una tarjeta olvidada arruine una salida, mientras que la microSD es imprescindible para sesiones largas, cámara lenta y trabajo continuado en 4K.
DJI declara 210 minutos de funcionamiento, medidos a 1080p/24 fps, Wi-Fi apagado y pantalla apagada. Es un dato de laboratorio, como siempre, y no equivale a tres horas y media de 4K con seguimiento activo. La batería interna es de 1545 mAh y puede cargar hasta el 80 % en 18 minutos y al 100 % en 32 minutos con el cargador portátil DJI de 65 W, vendido por separado.
El Pack Estándar cuesta 599 € e incluye cámara, cable USB-C PD USB 3.1, luz de relleno, correa de muñeca, empuñadura con rosca de 1/4 de pulgada y funda de transporte. El Pack para Vlogs figura por 689 € en la tienda DJI España. Son precios competitivos dentro del nicho, aunque conviene sumar una tarjeta rápida, un cargador adecuado y, si el audio es prioritario, un sistema inalámbrico.
Lo que menos nos ha gustado
- D-Log 2 queda limitado al gran angular a 1×. Es el peaje técnico más evidente de la doble cámara.
- El zoom 12× no es 12× óptico. Los 3× físicos son la referencia de calidad; el resto hay que usarlo con criterio.
- La autonomía anunciada corresponde a una prueba muy concreta. Quien grabe 4K, active seguimiento y mantenga la pantalla encendida debe llevar batería externa o planificar descansos.
- El teleobjetivo no iguala el tamaño del sensor de una pulgada. Su utilidad está en la focal y el bokeh, no en replicar exactamente el comportamiento del gran angular.
- El cargador de 65 W no viene incluido. Para alcanzar los tiempos de carga declarados hay que adquirirlo aparte.
Valoración
| Aspecto | Valoración |
|---|---|
| Diseño y portabilidad | 5/5 |
| Calidad de imagen | 5/5 |
| Vídeo y estabilización | 5/5 |
| Relación calidad/precio | 4/5 |
| Nuestro veredicto | 5/5 |
Nuestro veredicto
La DJI Osmo Pocket 4P es la primera Pocket que no se entiende solo como una cámara complementaria. El sensor de una pulgada, la estabilización mecánica y la pantalla de dos pulgadas ya dibujaban una herramienta seria; el teleobjetivo de 60 mm es lo que completa la propuesta. Por fin hay dos maneras de construir un plano sin cambiar de equipo ni depender de zoom digital.
No sustituye una cámara de sistema para trabajos que necesitan ópticas intercambiables, codec profesional, audio XLR o control manual exhaustivo. Tampoco resuelve por arte de magia los límites de la baja luz o de la batería. Pero para el creador que se mueve, el fotógrafo que quiere vídeo estable sin cargar un gimbal adicional y el videógrafo que necesita recursos rápidos, es difícil encontrar un formato más completo.
A 599 €, la Osmo Pocket 4P no es barata, pero sí está bien planteada. DJI ha añadido una segunda óptica justo donde hacía falta y ha mantenido el producto dentro de un tamaño que invita a llevarlo siempre encima. Esa es, probablemente, la mejor definición de una buena cámara de bolsillo.