Un expresionismo feroz de Alberto García-Alix

Gema frente a su horizonte

Gemma frente a su horizonte. (2012)
Fotografía en papel baritado con tratamiento de archivo al selenio.
Papel 50×60 cm. Tamaño de mancha 47×47 cm.

“Un expresionismo feroz” se inaugura el próximo 23 de noviembre en el CCE y Galería Xippas. La muestra se enmarca en el Festival de Fotografía MUFF, organizado por el Centro de Fotografía de Montevideo. La exposición nos adentra en el universo de García-Alix en un recorrido histórico de sus diferentes épocas. El mundo de las motos es un gran eje narrativo de donde además, se incluye una amplia variedad de trabajos recientes.

Coproducen: CCE, Centro de Fotografía de Montevideo y Galería Xippas.
Curaduría: Ricardo Ramón Jarne

Alberto García Alix (León, 1956) es uno de los fotógrafos españoles con mayor proyección internacional; sus obras están presentes en las mejores colecciones de fotografía y museos del mundo. Comenzó su formación en la carrera de Imagen en la Universidad Complutense de Madrid, pero la abandonó por considerarla carente de interés y excesivamente teórica, por lo que puede considerarse autodidacta. Respetado como uno de los mejores retratistas de la fotografía contemporánea, buscando la sencillez y la profundidad a través de un plano frontal muy directo. Es de los pocos fotógrafos actuales que mantiene la continuidad de la fotografía química, no es partidario de los trucos y le obsesiona la pureza en el revelado en blanco y negro. Sus exposiciones son acontecimientos artísticos y sociales de primer nivel. En 2009 la exposición antológica del artista en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía de Madrid, batió récords históricos convirtiéndose en la muestra más visita de la historia del museo.

“Un expresionismo feroz” es una exposición inédita que analiza sus últimas conquistas estéticas, puede considerarse la más vanguardista de un autor que es icono vivo de la fotografía contemporánea. Las fotografías de motos son el hilo conductor de una ruta artística y de vida que incluye paisajes, retratos, autorretratos, edificios solitarios, donde el autor hace una “increíble, sincera y brutal introspección en sí mismo y en su mundo más íntimo”.

La exposición se enmarca en el Festival MUFF en el cual el artista participará el lunes 28 de noviembre junto al curador de la muestra, Ricardo Ramón Jarne, en una charla en la Intendencia de Montevideo donde se proyectará el documental biográfico “De donde no se vuelve”, dirigido por Nicolás Combarro. Todo un hito para la agenda cultural en la capital uruguaya y en el Cono Sur.

Ricardo Ramón Jarne, curador de la exposición

Las motos, las mujeres, la música, la noche, las drogas, la vida y la muerte, siempre han servido de inspiración a Alberto García-Alix. Las fotografías de motos particularmente se han constituido como un eje directriz de su obra, que es lo mismo que decir de su vida, y forman parte de su último libro publicado, titulado “Moto”. Esta muestra presentaba desde las primeras instantáneas que tomó en 1975 durante una carrera de motocrós, hasta el año 2007. En estas últimas, el autor inicia un renovado discurso fotográfico, en el que consigue potenciar la expresión de sus sentimientos y emociones, por encima de la representación de la realidad objetiva.

La transformación entre las imágenes de los 80 y 90 y las de ahora es muy radical. En las imágenes más antiguas presenta autorretratos y retratos de personajes montados en sus máquinas, es la vida alrededor de las motos. Las motos, aunque aparezcan en primer término no quitan protagonismo a los personajes, al entorno, son un elemento importante, pero un elemento más. La moto se va convirtiendo en personaje, a través de su fragmentación. En las imágenes recientes no se ve nunca la máquina completa; el manillar, los neumáticos, el chasis, el árbol de levas, el espejo retrovisor… son partes fundamentales de la anatomía de la moto, que además indican acciones específicas y funciones imprescindibles, como las partes del cuerpo humano. Estas fotografías son, en sí mismas, la prueba palpable de la humanización de la moto. La sombra, que es la representación del alma de la moto, es sólo visible con la acción de los rayos del sol o la iluminación de los faros de otras motos. Estas sombras, que son bidimensionales, se adaptan a la distorsión del pavimento irregular, de las aceras, de las alcantarillas, donde se proyectan creando con ellas una nueva figura tridimensional. Es una simbiosis que produce el efecto distorsionado y exagerado, propio del expresionismo, que causa la real equiparación y confrontación de la moto con el ser humano.

Motos y vida, motos y muerte. La moto deja de ser un objeto para convertirse en un personaje de primera fila igual de importante que los que la montan, tiene vida propia y tiene alma. El objeto real se transforma por medio del uso de un expresionismo feroz, en alegoría, en sentimiento, en estado de ánimo; poco importa lo definido, lo presente; las motos, lo mismo que los edificios de París o de China, las siluetas de los árboles y las rejas, expresan condiciones extremas de soledad, de desamparo, son metáforas de abandono o de fuga.

Estas fotografías de una vida en moto se van intercalando con otras que son imprescindibles en la iconografía de Alberto García-Alix y en la iconografía de la fotografía española, y que han dejado imágenes eternas, que ya forman parte de la rica Historia de la Fotografía, representando desde dentro – Alix nunca fue una artista periférico – la realidad. En sus inicios, a finales de los setenta y los ochenta, realizó la magistral crónica fotográfica de la movida madrileña, movimiento que significó un cambio fundamental en la cultura de la sociedad española de la transición democrática, y que tuvo como protagonistas destacados a Pedro Almodóvar, Rossy de Palma, Fanny McNamara, Ceesepe, Hortelano, Alaska y otros muchos, magistralmente retratados por el artista. García-Alix podría haberse quedado allí, en una cómoda situación de referente imprescindible de una época, como muchos otros artistas de su entorno hicieron. Pero la comodidad no entra en la idiosincrasia de nuestro artista, él es un artista incómodo y provoca incomodidad. Alix ha marcado, en su trayectoria posterior, una distancia esencial, a la velocidad de la moto en una carretera sin curvas, con aquellas fotos. Su maestría continúa en el terreno oscilante del riesgo, de la inseguridad, del sobresalto, hasta hoy, con el descubrimiento de maravillosos y oscuros personajes de mirada intensa, de edificios nocturnos, de vegetaciones vivas pero muertas, pero sobre todo haciendo una increíble, sincera y brutal introspección en sí mismo y en su mundo más íntimo. Esta es la verdadera esencia del trabajo actual de García-Alix, su más inquietante hallazgo

Texto: Ricardo Ramón Jarne, curador de la exposición

Alberto García Alix (León, 1956)

www.albertogarciaalix.com

A lo largo de su carrera ha recibido diversos premios nacionales e internacionales como el Premio Nacional de Fotografía (1999), el Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid (2004), el Premio PHotoEspaña (2012), y ha sido finalista en 2014 del Premio Deutsche Börse. En 2012 fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras de Francia.

Desde principios de los 80, ha realizado numerosas exposiciones en espacios como Les Rencontres Internationales d’Arlès, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la parisina Maison Européenne de la Photographie, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) y Tabacalera de Madrid, espacio gestionado por el Ministerio de Cultura español.

Como autor, ha publicado una docena de libros de fotografía y diversas obras audiovisuales donde narrativa e imagen se complementan. El libro de fotografías “MOTO” (2015), editado por la editorial Cabeza de Chorlito –de la que es cofundador–, es el último de los libros que ha publicado. En él se recopila el trabajo fotográfico que ha realizado sobre la moto, desde finales de los setenta hasta ahora. Como editor, cabe señalar también que fundó la revista de culto “El Canto de la Tripulación” (1989).

En 2017, con motivo del veinte aniversario de PhotoEspaña, la organización del festival ofrece a Alberto García-Alix una “carta blanca” como comisario para programar seis exposiciones. García-Alix convoca para esta ocasión, bajo la temática de “lo sublime y lo heterodoxo”, a los fotógrafos Paulo Nozolino, Antoine d’Agata, Pierre Molinier, Teresa Margolles, y Karlheinz Weinberger y Anders Petersen, siendo la muestra de éste último la más visitada del festival que, por vez primera en sus veinte años de historia, consigue superar la cifra un millón de visitantes.

Entre sus últimos proyectos expositivos en solitario destacan “La razón de ser”, realizada en junio de 2017 en la Galería Juana de Aizpuru de Madrid, donde mostró más de una treintena de fotografías inéditas realizadas a lo largo de los últimos tres años. En la actualidad, se está exponiendo su obra “De donde no se vuelve” en FoLa de Buenos Aires (Argentina) y en noviembre tiene previsto realizar dos nuevas exposiciones, con su trabajo más reciente, en el Centro Cultural de España en Montevideo (Uruguay) y en la Galería Xippas.

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